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viernes, 10 de julio de 2009

BIGELF - Cheat The Gallows (2008)


En dos semanas tendré la oportunidad de ver a BIGELF en vivo, cuando actúen de teloneros de DREAM THEATER en el festival Progressive Nation 2009, junto a SCALE THE SUMMIT y ZAPPA PLAYS ZAPPA, reemplazando a PAIN OF SALVATION quienes no participaran en el concierto por falta de recursos. Para ponerme a punto para dicho evento, y por recomendación de un amigo, decidí escuchar la última producción de BIGELF, Cheat The Gallows.

BIGELF es una banda proveniente de los Estados Unidos cuyo estilo se puede resumir en una sola palabra: retro. La música del grupo es un continuo y desvergonzado homenaje al rock y al glam de los 70, con toques de sicodelia, metal y hasta música circense que juntos crean una amalgama bastante peculiar. Originarios de California, la agrupación toma sus mayores influencias de gigantes de décadas pasadas provenientes del Reino Unido, en una clara actitud reverencial a artistas que forjaron al rock duro y al rock progresivo que actualmente han tomado caminos muy distintos.

En Cheat The Gallows (como en el resto de su discografía, según he leído), BIGELF crea, o mejor dicho, reproduce música que inmediatamente trae a la mente el arte de épocas pasadas. Del lado del rock duro, BLACK SABBATH y, sobre todo, DEEP PURPLE, son constantes referencias a la hora de describir al sonido de BIGELF, con riffs pesados directamente inspirados en canciones de los gigantes ingleses. URIAH HEEP y LED ZEPPELIN tampoco dejan de brotar en la mente del oyente. Del lado de la sicodelia, no cabe duda que PINK FLOYD es un referente vital para el cuarteto californiano, y por consecuencia, bandas herederas de la tradición de la británica como la más reciente y metalera AYREON. Hay también pizcas de DAVID BOWIE e incluso de KISS por aquí y por allá, y bastante de rock sinfónico y progresivo, con elementos de KING CRIMSON y de GENESIS regados a lo largo y ancho del disco. Una referencia que no hay como olvidar es la de THE BEATLES, que viene a la memoria muy seguido sobre todo en las melodías vocales de BIGELF.

La música es entretenida, divertida, bastante irreverente y por momentos jocosa. BIGELF no tiene ningún problema en sonar exactamente como DEEP PURPLE en algunos momentos, ni el cantante se anda con rodeos al tratar de emular a Roger Waters en otros. La música de BIGELF es difícil de describir sin recurrir a referencias específicas a otras bandas precisamente porque de eso pareciera se trata todo: de rendir un homenaje a los grandes del pasado. No cabe sin embargo, en mi opinión, disculpar a la banda como carente de pretensiones. El intento es conseguir música que suene original en su falta de originalidad, y por momentos se lo alcanza.

Faltan melodías verdaderamente memorables o canciones de la energía y drive que tuvieron algunas de las que grabaron los artistas homenajeados. Es en ese detalle donde BIGELF palidece: grabar un disco de música retro no podrá sino traer comparaciones, y para poder sobrellevarlas hace faltan canciones, nada más y nada menos que buenas canciones. Cheat The Gallows las tiene sólo por momentos. La mejor sin duda es la más larga y que cierra el disco, “Counting Sheep”.

De todas formas, el disco entretiene y cumple su función. Lo escuche y me distrajo y me llevó a algún lejano lugar, pero al poco de oírlo dejo de tener relevancia. Lo recomiendo a quienes quieran hacer un paseo por las épocas del rock ya añejo desde una perspectiva actual y burlesca.

No debo dejar de decir que, pese a que ni de lejos se acercará a lo que PAIN OF SALVATION me hubiera brindado en la alineación original de Prog Nation 2009, el apreciar a BIGELF en vivo será una experiencia muy interesante, y seguramente compartiré su energía aun más que en disco.

(Para una visión alternativa sobre este trabajo, recomiendo http://paul-o-pedia.blogspot.com/2009/06/cheat-gallows-2008.html)

7/10

jueves, 11 de junio de 2009

NO-MAN - Schoolyard Ghosts (2008)


Pareciera ser que el objetivo de este álbum es contagiarnos a todos de la depresión que evidentemente padecen sus autores.

No estoy muy familiarizado con la carrera de Tim Bowness, vocalista y 50% del tándem creador en NO-MAN. Pero sí conozco, y a fondo, a la otra mitad de este equipo: Steven Wilson. He escuchado todos los álbumes realizados con su banda, PORCUPINE TREE, además de proyectos secundarios como BLACKFIELD e incluso su propio trabajo como solista. En todos los casos, la música de Wilson me satisface completamente, con sus elementos sicodélicos, violentos, enfermos, morbosos, y a la vez atmosféricos, mágicos, narcóticos, hasta el punto de convertirse en uno de mis hallazgos favoritos de los últimos años y, en el caso de PORCUPINE TREE, colocarse entre mis bandas favoritas.

Es por eso que la decepción es aun mayor de lo normal en el caso de NO-MAN. Este es el primer disco producto de la colaboración de Wilson con otro artista que me deja no solo con mal sabor de boca sino, peor aún, sin sabor alguno.

El problema con la música de NO-MAN radica, en mi opinión, en su carácter repetitivo y totalmente falto de audacia, totalmente vago si se me permite. El recurso en todas las canciones es el mismo: ritmo lento, muy lento, guitarras acústicas o teclados imperceptibles marcando alguna progresión de acordes bastante mundana, y la voz de Bowness tratando de expandir la depresión como si se tratara de una epidemia que todos estamos obligados a sufrir de cerca.

Sí, la música es triste, muy triste, y a lo largo de todo el disco. No hay un momento de luz, de esperanza. Todo es gris, como la portada. Se respira un aire de nostalgia, de recuerdo de épocas pasadas que nunca volverán. Esto en esencia no está mal. Es más, música triste ha sido la predilecta de mis gustos particulares desde siempre (mi favoritismo por música compuesta en tonalidades menores no puede sino evidenciar este hecho) , pero música triste sin belleza es lo mismo que algún postre lleno de azúcar pero sin ningún sabor especial: dejara la boca dulce y saciara las necesidades de glucosa pero no dejara ninguna huella más duradera, no significara real placer; lo mismo sucede con NO-MAN: es triste y golpea con su pesimismo pero no llega al alma simplemente porque la música carece de melodías verdaderamente memorables o de pasajes de belleza superior.

A algunos puede encantar este trabajo, pero a mí me deja totalmente insatisfecho. Para un ejercicio mucho más competente y bello en expandir la depresión, sugiero Damnation de OPETH, banda que aprendió mucho en sus colaboraciones con Steven Wilson, artista que es garantía de calidad en casi todas sus creaciones, pero que con la ultima produccion de NO-MAN me ha demostrado que el también puede grabar un álbum que me haga suplicar "no-more!"
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6/10

miércoles, 3 de junio de 2009

BAT FOR LASHES - Two Suns (2009)


La televisión nocturna (late night tv, como se la conoce aquí en Estados Unidos) a veces ofrece sorpresas que uno no está acostumbrado a recibir. Cuando miro algún show nocturno, usualmente prefiero a Jay Leno (recientemente retirado, reemplazado por Conan O'Brien). Pero una noche casualmente estaba viendo los instantes finales del show de David Letterman cuando éste anuncio como invitado musical, directamente desde el Reino Unido, a la banda BAT FOR LASHES. Muy en contra de lo que típicamente hago, me quede viendo la presentación, atraído tanto por la apariencia mística de la cantante como por el aparente minimalismo instrumental (la batería consistía de dos tambores, el teclado no era más grande que uno de juguete). Comenzó a sonar la música, y fui seducido.

BAT FOR LASHES no es una banda. Es el nombre artístico de la artista británica Natasha Khan, quien crea la apariencia de un grupo musical para confundir a los incautos y seducir a aquellos que dudarían en escuchar el trabajo de una joven solitaria.

Natasha Khan, sin embargo, no es una desconocida en Inglaterra. De origen Paquistaní e ingles, la joven obtuvo en su juventud un título académico en Artes Visuales y Música. Posteriormente, se embarco en una jornada que la llevaría de las aulas infantiles, donde trabajo como profesora, a través de la multi-media (a la cual le dedico anos de proyectos con imágenes combinadas con sonido), hasta su final (hasta el momento) destino: el rock/pop alternativo.

Su primer trabajo como BAT FOR LASHES, Fur and Gold, recibió grandes aplausos de la crítica británica, quien comparo a la artista con consagradas figuras como BJORK o ANNIE LENNOX. Tras ganar algunos premios tanto en su país como en los Estados Unidos, Natasha Khan lanzo al mercado su segundo larga-duración, Two Suns.
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Acorde con la artista, el concepto para el álbum viene de la dicotomía existente en el ser de Natasha Khan, dividida en una mitad “espiritual, nacida en el desierto” y otra de “rubia femme fatale” a quien llama Pearl. Así, según la creadora, el álbum explora “la filosofía del ser y la dualidad, examinando la necesidad de caos y de equilibrio, de amor y de dolor, además de las ideas metafísicas concernientes a la conexión entre todo lo que existe”. Si bien tal declaración de principios puede sonar un tanto pretensiosa e incluso excesiva para un simple trabajo de rock/pop, la música hace todo lo posible por comprobar que es posible, sin mayores excesos, dibujar interrogantes del alma a través de notas musicales.

La música es mística, atmosférica, espiritual y a la vez mundana. Si por momentos se escuchan sonidos electrónicos y tecnológicos, estos se encuentran rodeados por naturaleza, por magia propia de la tierra y del aire, de los elementos como el fuego y el agua. Ensoñadora, etérea, pero también decidida, real, la música recorre un sinnúmero de terrenos que van desde el rock/pop más típico de Gran Bretaña, pasan por territorios propios de los 80 (New Wave) hasta sobrevolar parajes más irreales, mas propios del rock sicodélico de los 60-70.

Mucho del éxito de la música de Khan proviene de su propia voz, que emula por momentos a ANNIE LENNOX y a TORI AMOS. Increíblemente seductora, es a su vez totalmente mágica, pareciendo salir de las profundidades de algún bosque lleno de niebla, luces que no tienen razón de ser y colores que desafían las convenciones. La voz es suave, dulce, profunda. Es de esas voces que parecieran tienen eco sin necesidad de acústica escénica o de ayuda tecnológica. Y, eso sí: nunca abandona la melodía. La melodía es factor vital en este álbum, y en su mayor porcentaje viene dada por la voz de Khan.

El álbum inicia con la evocadora “Glass”, para continuar con la ambigua, oscura “Sleep Alone”. Le sigue la triste, nostálgica “Moon and Moon”, que comienza con una exageradamente simple figurita de piano sobre la cual Khan describe aleteos melancólicos con su voz. La cuarta canción es una de mis favoritas (como todas las anteriores realmente), “Daniel”. Esta canción es una de las más “pop” del disco, manteniendo la magia y atmosfera pero con un ritmo y verso pegajoso en extremo. Fue la primera canción que oí de BAT FOR LASHES en el show nocturno en televisión, y a la cual debo haber encontrado una nueva causa para seguir abriendo mi mente a las formas mas indie de rock/pop. “Peace of Mind” suena mucho mas lejana, de épocas pasadas, hasta que un coro cuasi-religioso trae la música de regreso a las alturas. “Siren Song”, nuevamente, me recuerda al rock/pop de los 80, aunque esta vez tan simple, con un repetitivo acorde de piano acompañado por un distante tambor y la voz más inalcanzable aun. “Pearl’s Dream” retorna al siglo XXI con percusión electrónica y un coro elegante. Estamos rodeados de influencias tan distantes que se mezclan tan bien. “Good Love” arranca con una melodía en teclado que nos remonta a algún pueblo ínfimo en los 50. “The Planets” es bastante espacial, aunque carece de la melodía de otras canciones. “Travelling Woman” parece justamente eso, el regreso a la realidad de una mujer viajera sin rumbo. Es la más terrestre de las canciones del disco. “The Big Sleep”, finalmente, parece sacada de algún depresivo show de teatro de Broadway con las butacas totalmente vacías y los actores, un hombre y una mujer, totalmente embriagados en alcohol y el uno en el otro.

El álbum arranca perfecto, y es solo al final, en las tres canciones que anteceden a la última, donde pierde el brillo del arranque. Tal vez se debe a una sobrecarga de canciones lentas que el final suena reiterativo por momentos. Pero el comienzo del disco es de tal calidad que no me veo sino obligado a obviar los defectos del final.

Si todas las noches podría encontrar una banda asi viendo televisión, seguramente padecería de insomnio.

9/10